El día del Gordo

El día del Gordo

 

Cuantas veces habré bromeado con este día y mi obesidad.

«Mañana podría ir a tu casa y tocarte un rato… así podrás decir que te ha tocado el gordo…»

El mejor mecanismo de defensa es un buen ataque. Si tienes obesidad, nadie mejor que tú para hacer chistes de gordos, ser el primero te hace intocable.

Sin embargo, nadie se da cuenta que este mecanismo viene bien aprendido desde la infancia.

 

Gordito relleno de pan y jamón…si has leído esto cantando, sabes a lo que me refiero.

Igual estas otras también te suenan

  • El gordo es el más gracioso del grupo
  • El gordo es el más vago del grupo
  • El gordo es el más torpe del grupo
  • El gordo es el portero del equipo futbol
  • El gordo es muy mentiroso
  • ¡Para de comer, que vas a reventar!
  • ¡Como se le rompa el elástico de las bragas a esa gorda morimos todos!

 

El día del gordo es una metáfora de un bombo redondo enorme lleno de bolas más pequeñas que reventará el día 22 e inundará de felicidad a quien se lleve por delante.

Mis hijas hablaban de un compañero de clase que padece sobrepeso y estuvimos hablando sobre ello y sobre el estigma de la obesidad, así que les recordé como se dirigía a mí un profesor de clases particulares cuando yo tenía 10 años;

Hoy saldrá a la pizarra a resolver el problema “el depósito ambulante de grasa» Y allí que iba yo, entre las risas de todos e intentando arrastrar lo que quedaba de dignidad hasta llegar al encerado.

Hoy es un buen día para deciros que las personas no son obesas, no son gordas, tienen obesidad, contraen enfermedades que les hace padecer sobrepeso u obesidad.

 

   Para muchos la transitoriedad puede acabar siendo un rasgo característico, una persona que hace muchas gilipolleces, puede terminar siendo gilipollas, pero para mí siempre será un estado transitorio, no una cualidad.

¡De hacer el gilipollas se sale!

 

Creo que la culpa la tienen el propio lenguaje y las personas que hacemos uso de él. Una persona no es cáncer, padece cáncer, no es sida, ha contraído el VIH. Sin embargo, seguimos empeñados en catalogar de gordas a las personas que padecen obesidad.

La próxima vez que hablemos de una persona con sobrepeso, deberíamos replantearnos cómo lo hacemos y qué consecuencias puede acarrear el uso de nuestro lenguaje.

 

Ojalá que os toque el gordo el todos.

Angel Rueda
quenotecuentencalorias@gmail.com
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