De vueltas con el maldito alcohol

Me encanta disfrutar de una conversación interesante con una copa de vino. Me gusta saber que vino estoy bebiendo, de dónde viene, qué tiempo tiene, qué añada, qué uva, qué barrica, qué bodega, es simple curiosidad, me encanta saber cosas.

 

Me encanta estar empoderado para tomar decisiones, saber que el alcohol es cancerígeno y que no hay ninguna cantidad segura. El veneno está en la dosis, lo dijo Paracelso, pero la OMS ha dicho que no hay límite mínimo de cantidad segura. Por eso, si alguna vez bebo vino, es en ocasiones muy puntuales, excepcionales y únicas.

 

Al final de cada anuncio de vino o de cualquier otra bebida alcohólica, nos dicen que hay que beber con moderación, hasta ahora nadie me ha dicho cuál es la cantidad exacta que puedo beber, para que sea “con moderación” y que cantidad exacta es la que me puede llevar a desarrollar alcoholismo. Porque esto pasa, y mucho.

 

Beber con moderación o apostar con moderación son la puerta de entrada a estas adicciones socialmente aceptadas, solo hay que ver los anuncios, spots y patrocinios de marcas y casas de apuestas.

 

Una alimentación saludable es mucho más que una copa de vino, es mucho más que un día de fiesta, que un banquete de boda o una noche de excesos. Lo digo en cada uno de mis videos pero me gusta repetirlo, una alimentación saludable es el resultado final, el cómputo global de tu día a día, por semanas, meses o años.

“La vida son cuatro días y hay que disfrutarlos”, es el puerto de salida para seguir bebiendo alcohol, comiendo basura o llevando una vida llena de excesos, insana y sedentaria. Se que hable de esto hace un tiempo en este articulo pero sigo pensando que “La vida son cuatro días” no es el mensaje que nos viene a la cabeza el día que vamos a la farmacia a por las pastis de la tensión, la metformina para la diabetes o las estatinas del colesterol.

 

A muchos se les hacen eternos esos “cuatro días que hay que vivirlos” los 10 últimos años de su vida, multimedicados, en el sofá de un salón o en una residencia con cuidados profesionales, sin salir, sin moverse, sin vida activa, viendo Telecinco.

 

Todos los extremos son malos y efectivamente mañana nos atropellará un camión al cruzar la calle, todo puede ser, las tragedias existen, pero creo que, si llegamos a viejos, el verdadero lujo será poder subir escaleras.

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